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sábado, 30 de enero de 2016

5 años, 27 días y un par de horas

"Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes"

5 años, 27 días y un par de horas después que aparecimos en nuestras vidas me dijiste: sí. Que sí, que mis días tendrían tus noches, tu cielo mis estrellas y, de hoy en adelante, me dejarías cocinarte los domingos aunque tú prefieres salir. Interminable verano de amor nos prometimos, hasta el invierno de nuestro tiempo.

Siempre juntos como libros separados en orden decimal, pero por fin juntos después de todo, a pesar de todos. Tomé tu mano de seda, me junté con tus dedos largos, acaricié tu cabello de jazmines y besé tus labios cereza. Ungimos el día con los oleos del amor, me pediste cumplir mis promesas: ir al cine los miércoles, comprar libros al final de la semana, leerlos en interrumpidos lapsos para observar nuestra gloria de amor. Nuestras citas en el templo de la Misericordia, paletas de Chocomilk en la calle Esparza. Vacaciones en Pátzcuaro y ponencias en el extranjero.

Nuestra vida resuelta entre el diván y las flores visitadas por las mariposas amarillas, los rayos de luz sobre nuestra mesita de noche. Todo quizás en una vida paralela. 

jueves, 24 de abril de 2014

No te pregunto qué pasa porque sé lo que pasa



¿Te das cuenta de que te extraño? Pese a mi capacidad de adaptación, que no es poca, ésta es una de las faltas a las que ni mi ánimo ni mi cuerpo se han acostumbrado. Al menos, hasta hoy. ¿Llegaré a habituarme? No lo creo. ¿Vos te habituaste?


(Benedetti, 1982, p. 13)

jueves, 23 de mayo de 2013

Así escribí el último párrafo de hoy en mi diario



Hoy envidio a quienes pueden felicitarla, abrazarla, estrechar su mano, besar su mejilla, llenarse de sus lágrimas (y secarlas), adornarse con su sonrisa. Envidio el aire que rosa sus labios, envidio el extraño que ignora su presencia, al perro que la mira andar por la calle con esa aura de belleza que nadie más puede ver, más que yo. 

Qué bruto soy. 

Derechos Reservados © 2013; Ley Federal del Derecho de Autor: véanse en especial artículos 3°, 4°, 5°, 11, 12, 13 y 17 de la misma ley. Estados Unidos Mexicanos.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Una carta para el futuro


Sucede que buscaba un par de cuentos que había escrito en el bachiller: entre un mar de archivos volví a re-encontrarme con aquellas cartas que le dedicaba a una persona que vivía a lado de la preparatoria donde estudié. En uno de tantos arrebatos textuales, escribí agradecido por las veces que ella podía tolerarme. No la feché, pero creo que lo escribí en la navidad del 2003.

Recuerdo que me pedía que dejara de amarla tanto como lo hacía. Las misma idea que hoy tienen para mí. ¿Por qué será que siempre termino sintiéndome culpable de amar de la manera que lo hago?

Ya una vez coloqué en blog algunas cartas entre nosotros, pero no recuerdo como fue que la nombré. En esta ocasión, sustituí su nombre por su inicial, a fin de guardar la privacidad. A continuación el texto íntegro:

***

         Hola, F, ¿Cómo has estado?, espero que te encuentres bien. También espero que el frío invernal no mitigue tu cálida morada. Espero que no sientas la soledad en tu vida, y no se por que escribo esto, siento la necesidad irrevocable de hacerlo, y aún espero, que no te sientas mal por lo que a veces escribo, que mis letras en su ruidosa e inesperada entrada no despierten tu frágil sueño.
          Algunas veces excedo en decir, o escribir lo que pienso (como en este caso) pero mi conciencia aguarda mucho tiempo, y se acumula como el magma se acumula dentro de un volcán, y truena, es por eso que escribo.
          Escribo, no tratando de herir, escribo tratando de enmendar, por que no soy lo que escribo, unas veces valiente, otras más débilmente y algunas otras sonriente.
          Te escribo no para hacer daño, solo para hablar de lo dañado, y reparar el daño (aunque algunas veces lo vuelva a dañar). No te escribo sin pensar lo que escribo, te escribo solo cuando es necesario (o ¿Será Cuándo lo necesito?), ¡tú dime!. Si alguna ves te dañé más (y se que a sido varias veces) te ruego que me perdones, si es que puedes perdonarme.
          No te escribo para mi beneficio, te escribo en nombre de la amistad. Ahora te agradezco todo lo que no te he agradecido: primeramente GRACIAS por ser mi AMIGA, gracias por escucharme (o leerme), gracias por tu tiempo dedicado a mi, gracias por; una, dos, tres, tarjetas, una hecha por tu arte, otra por navidad, otra por una  navidad, que para mi fue oscura y eso, tu carta y los pingüinos que juntos alzaban un esplendoroso árbol navideño, fue lo único que me iluminaba, gracias por el sweater del intercambio pasado, gracias por agradecerme, y gracias por invitarme a tus cumpleaños, y gracias por venir al mío, y finalmente gracias por ser tu. GRACIAS a Dios que me permitió conocerte.
Te extraña y te quiere;
Quino

PD. Mi forma particular de dañar a una persona es amándola.
***

       

Quino

Derechos Reservados © 2012; Ley Federal del Derecho de Autor: véanse en especial artículos 3°, 4°, 5°, 11, 12, 13 y 17 de la misma ley. Estados Unidos Mexicanos.