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domingo, 5 de agosto de 2018

El síndrome de Anna Karenina

El síndrome de Anna Karenina

No hay edad para sufrir con una pasión amorosa. Lo negativo es vivir su dimensión enajenante. Este estado pasajero puede empañar la vida si se convierte en una búsqueda obsesiva


La recién y sorprendente versión cinematográfica de la novela de León Tolstói, Anna Karenina, se convierte en una buena excusa para mirar con ojos de hoy lo que conocemos como pasión amorosa. Más allá de la experiencia del enamoramiento existe una dimensión enajenante por su intensidad y descontrol que suele caracterizarse por una exaltación de todos los sentidos, una necesidad de fusión afectiva y un estado de dependencia de esos corazones apasionados. Viven en un sinvivir porque nada tiene sentido, nada existe y nada puede soportarse si no permanecen juntos. Están “pillados” el uno con el otro. Más que una alegría es un sufrimiento por ausencia o por suponer un trágico abandono. Como Romeo y Julieta, la vida no vale si no pueden amarse.

El amor es deseo, y el deseo es falta” Sócrates

Aunque para el estudio del comportamiento humano dichos síntomas se consideren un trastorno afectivo obsesivo, para la mayoría de las personas los “tórtolos” se encuentran tocados por un estado de gracia. Cupido, que, por cierto, según la leyenda, fue un niño abandonado, parece vengarse a costa de clavar sus flechas envenenadas de pasión a dos seres humanos, sin importar la edad, raza o condición, ya que se trata de juntar lo que en otras circunstancias sería extraño o imposible. Todo ello lo supo retratar Tolstói, en un perfecto ejercicio de definición de constructos psicológicos como la culpa, la redención, la búsqueda del bien y la caída en el pecado, el rechazo social y unos personajes que rondan el arquetipo.

Aunque a muchas personas les gustaría que la pasión durara toda la vida, lo cierto es que la asiduidad, la convivencia y las tareas domésticas acaban por matar ese deseo que se convierte en angustia cuando no puede ser poseído. Nada asesina tanto el deseo como su consumación. La ilusión queda desvelada cuando se descubre que, en efecto, no solo se puede vivir sin el otro, sino, incluso, mejor. Entonces, el amor debe de ser algo más misterioso que la pasión cuando se prefiere permanecer al lado de alguien.

Los estadios de la pasión

Los fenómenos pasionales que sufrió Anna Karenina son reconocibles en el estado agudo de enamoramiento: Una enorme atracción (necesidad afectiva). Identificación mágica con el otro (idealización). Fusión (sentimiento de reciprocidad). Proyección (verse a uno mismo en el otro). Exclusividad (fidelidad sexual). Atención concentrada. Magnificación del otro. Pensamiento obsesivo. Energía intensa, tanto emocional como sexual. Una capacidad empática desbordante.

No obstante, el amor apasionado se añora. Quien lo ha vivido quisiera repetir, al menos una vez más. Quisiera sentir la exaltación de los sentidos, la sensación de encontrar la media naranja, de completarse junto a alguien especial, de realizar por fin la ilusión de la relación perfecta. Todo amor es de ausencia o de trascendencia, proclamaba Platón. Esa idea instalada en la mente de tantas personas conlleva una búsqueda obsesiva que se traduce en montones de intentos frustrados por culpa de no acabar de encontrar esa persona “especial”. Viven de la falta porque se acostumbraron a ella. Por el camino dejaron un reguero de opciones reales que menospreciaron porque a todas les faltaba algo. No sintieron la pasión deseada en su imaginario. Así descubrimos que la pasión, como el sexo, suele merodear más en la cabeza que en ninguna otra parte.

Actualmente es observable la dificultad de muchas personas para emparejarse. Es algo más que una moda pasajera. Es la certificación de que nuestras vidas afectivas no superan la prueba de la intimidad. Un buen medidor para observar la realización personal de una persona es la profundidad de las relaciones y contactos íntimos que mantiene, los sentimientos que se permite experimentar y la disposición a dar y recibir, a la reciprocidad. Tal proceso se enturbia muchas veces cuando aparece el síndrome de Anna Karenina.

Anna Karenina, mujer enérgica y honrada, queda prendada del caballero y militar Vronsky hasta romper con las costuras de su propia condición de mujer casada, en una sociedad aristocrática rusa decadente, falta de valores y preñada de hipocresía. La protagonista es capaz de trascender su propia historia, las costumbres sociales, un marido de alta alcurnia e, incluso, en el más doloroso de los casos, a su propio hijo. Todo por ese enamoramiento.

El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza” José Ortega y Gasset

No obstante, su incondicional entrega se corresponde a medias con la de su amado. Aunque al principio Vronsky se desboca por lograr su apreciado trofeo, luego caerá en lo que Schopenhauer advirtió: el aburrimiento. Allí donde ella empuja, él solo frena. Allí donde nació la pasión, ahora pervive la frustración. Se hizo realidad la visión de que en-amor-miento, es decir, que los estados afectivos alterados filtran una manera de ver el mundo errónea. Fiarse solo de los sentidos conlleva después el doloroso ejercicio de abrir los ojos y no reconocerse. ¿Cómo pudo ocurrir? ¿Cómo se puede estar tan ciego?

No sería justo culpar a la desairada Karenina, puesto que puso toda la carne en el asador. Se entregó. Se rindió a la pasión y quiso creer que su altivo caballero la seguiría al fin del mundo. El delito de Anna, su único y gran error, fue su inmediatez, dejarse llevar por sus sentimientos sin tener en cuenta los de los demás. Con algo más de paciencia, con algo más de cordura y con los ojos bien abiertos se hubiera dado cuenta de la inconsistencia de su amado. Pero eso es lo que ocurre cuando solo hay pasión: mucha intimidad y muchas hormonas, sin tiempo de que crezca una verdadera raíz fruto del vínculo.

Anna Karenina se condenó por su empeño en querer a quien no la podía querer. Ese es su síndrome, el que sufren los que aman ciegamente, es decir, sin darse la oportunidad de encontrarse con el otro. Aman una idea y aman sus propias sensaciones. Pero no se dan cuenta de quién tienen delante, porque solo pueden ver su propio reflejo, como Narciso. Embriagados por la euforia confunden el amor a sí mismos con el amar.

Lev Nicoláievich Tolstói jugó en su novela una carta extraordinaria. Compaginó la historia de Anna Karenina con la de Levin y Kitty. Él, un joven campesino, sencillo y poco hábil en el arte de la seducción. Ella, una princesita aristocrática enamorada y despreciada por el mismo hombre que su rival Karenina. Superadas sus adolescentes expectativas, al final decide darle una oportunidad a Levin. Se van conociendo. El vínculo se fortalece hasta el compromiso. Una vez juntos, Kitty se traslada a la casa parental de Levin en la que da muestras de una actitud madura, sensible e, incluso, compasiva al cuidar a su suegro enfermo. Es otro tipo de entrega. Más que una pasión de los sentidos es una calidez interior. Más que grandes e intensas emociones, son pequeños gestos cargados de amor profundo.

El deseo es potencia; el amor, alegría” Spinoza

Dos en amor. Dos corazones que viven en la alegría de estar juntos. No hacen falta grandes exaltaciones, aunque bienvenidas si las hubiere. Muchas personas hoy hablan de sus relaciones sin nombrar la palabra enamoramiento. Se han conocido, se han gustado y han decidido emprender un camino o un proyecto en común. Vivir exaltadas, descontroladas, con necesidades fusionales propias de una niñez que no se ha actualizado no cabe ante un compromiso estable y duradero. No nos juntamos con otra persona para que siga siendo nuestro padre o nuestra madre, para que llene todas nuestras expectativas o se someta a todos nuestros caprichos.

Dos se juntan, pero no se mezclan. Dos se juntan, aunque forman una trinidad: tú, yo, y tú y yo. Dos en amor es para gozar, procurarse felicidad y cuidarse mutuamente. Sin dejar de ser ellos mismos. Es una experiencia única que permite un conocimiento profundo de uno mismo, a la vez que lo extirpa de su tendencia egocéntrica. Justamente lo que le faltó a Karenina. Solo se escuchó a sí misma. Quiso ver en su amado su propia pasión y quiso eternizarla. El amor auténtico, el amor duro, no se robustece de sensiblerías, sino de la alegría de saber que podemos contar con el otro, pase lo que pase. Es el amor de la reciprocidad, de la amistad y del ágape, de la ternura y de la compasión.


sábado, 30 de enero de 2016

5 años, 27 días y un par de horas

"Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes"

5 años, 27 días y un par de horas después que aparecimos en nuestras vidas me dijiste: sí. Que sí, que mis días tendrían tus noches, tu cielo mis estrellas y, de hoy en adelante, me dejarías cocinarte los domingos aunque tú prefieres salir. Interminable verano de amor nos prometimos, hasta el invierno de nuestro tiempo.

Siempre juntos como libros separados en orden decimal, pero por fin juntos después de todo, a pesar de todos. Tomé tu mano de seda, me junté con tus dedos largos, acaricié tu cabello de jazmines y besé tus labios cereza. Ungimos el día con los oleos del amor, me pediste cumplir mis promesas: ir al cine los miércoles, comprar libros al final de la semana, leerlos en interrumpidos lapsos para observar nuestra gloria de amor. Nuestras citas en el templo de la Misericordia, paletas de Chocomilk en la calle Esparza. Vacaciones en Pátzcuaro y ponencias en el extranjero.

Nuestra vida resuelta entre el diván y las flores visitadas por las mariposas amarillas, los rayos de luz sobre nuestra mesita de noche. Todo quizás en una vida paralela. 

lunes, 10 de junio de 2013

Junio 10, mes 06



“Aceptamos el amor que creemos merecer”
Las ventajas de ser invisible

“Estás en un punto donde no te puedes ayudar a ti mismo”; “a veces confundimos por amor con aquel vacío que tenemos con alguna necesidad que no ha sido cubierta”; “no te confundas, ella no te quiere: así diga lo que diga, sus acciones muestra otra cosa, pero no lo que tú quieres”; “ya no sé qué decirte, pero aún te puedo ayudar… (y me recomienda a su terapeuta)”; “los de tu profesión no van a terapia muy seguido, ¿verdad?”; “probablemente te ama, pero si ambos sufren por esto no será mucho el amor”; “si ella te necesita, pero te esconde, deja de preocuparte por ella, que arregle sus asuntos con quienes sí quiere estar: no te hundas tú. Me has ayudado mucho, no puedo creer que estés así”. Y siguen los argumentos ¿Qué hacer? No me alcanza nada para comprender qué me sucede, por qué he dejado que esto ocurra, qué necesidad tengo de necesitarla. Ella es un encanto, a pesar de todo.

Y sin embargo…
Fui a buscarla, me arriesgué a hacerlo, tuve el atrevimiento de presentarme en su casa. Lo hice habiendo eliminado el deseo de verla frente a frente, para no romperme el corazón si no me recibía. Ella no estaba en su casa. Más tarde me buscó, no fueron más de 15 minutos en aquella banca a fuera de la iglesia. Mi vida ilusionada, mi sonrisa por ella. La alegría floreció en mí cuando escuché su voz, cuando la miré llegar. Fue tan dulce el momento, aunque ella se veía con el semblante triste: y tuvo la fuerza de regalarme una foto con ella. Olía tan fresca, se veía tan bien: sentir su cabeza en mi hombro, imaginar sentir sus latidos cerca de mi pecho. Fue mágico. El paraíso en la Tierra.

PD: Con la paz en las montañas…



Quino
Derechos Reservados © 2013; Ley Federal del Derecho de Autor: véanse en especial artículos 3°, 4°, 5°, 11, 12, 13 y 17 de la misma ley. Estados Unidos Mexicanos.


viernes, 10 de mayo de 2013

Mayo 10, mes 07




Es allí, es allí
donde anhelo ir contigo
a vivir junto a ti.
Johann Wolfgang von Goethe

Este mes ha sido muy duro en esa extraña relación que tengo con ella. No comprendo, y no quiero aceptar, las veces que trata de disuadir lo que siento por ella. He pensado en retirarme, le he dejado de hablar y de buscar incluso he evitado que me encuentre. No sé por qué le pesa mi ausencia. Siempre me la imagino contenta, porque no puedo saber más allá y por eso la imagino contenta y en paz con su pareja. Sin embargo, por lo general está triste, he pensado que también sufro sus desventuras, que debería hacer a un lado mis sentimientos y llevármela bien con ella. De algún modo sé que por más buena que sea mi suerte no estaré con ella. Me resisto, pero es lo más probable. Como sea, tengo una inocente idea de que puedo tener una esperanza, aunque en estos días dijo que la abandonara, es tan inocente como la forma en que creo que puede fijarse en mí. Nunca ha funcionado, no sé para qué sigo. Ella es la mujer más completa que he conocido: intelectual y decidida.

Quino

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miércoles, 10 de abril de 2013

Abril 10, mes 08




Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte,
de beberte, de pensarte.
Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad
Jaime Sabines


Me acordé y es para vos, Dolores. Lo hizo otro, para otra, pero también yo lo hice y es para vos. Lo hizo otro, porque yo no sé decir las cosas que siento, pero reconozco cuando alguno es capaz de decirlas por mí. Y es también un modo de decirlas.
A lo mejor, Vargas ya no se acuerda de esto que escribió. Yo me acuerdo, y es un modo de hacerlo mío. Porque eres mía, porque no eres mía. Nadie podría decirlo mejor ¿Verdad? Corazón Coraza. Es para vos, Dolores. Ya no sé quién lo hizo. ¿Acaso Vargas fue un robot que pensó por mí? Acaso yo soy Vargas, o Vargas soy yo.
Lo único seguro es que estás existiendo, Dolores, en algún rincón de este día, en algún lugar del mundo, sola o con alguien, pero sin mí. Lo único seguro es que sos mejor que todas tus imágenes, que todas las imágenes que yo tengo de vos. ¿Quise esperar este instante a solas, sin prisa exterior y sin testigos, para decirme con todas las letras, que estoy enamorado? Quizá sólo semi-enamorado. Porque ella dice que no, que no me quiere. Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena consciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor (...).

Fragmento de “Gracias por el fuego” de Mario Benedetti

PD: No te ignoro, corazón, estoy esperando curarme de ti.
Quino

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domingo, 10 de marzo de 2013

Marzo 10, mes 09



Henos aquí hace un siglo, sentados,
meditando encarnizadamente
como dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.
Rosario Castellanos

Una vez más. Traté de sacarla de mi vida, pero no puedo. Acepté por un momento reiniciar nuestra amistad, sin embargo, ella no olvida y yo no dejo de abrigarla con el sentimiento de amor. No sé por qué sigo intentando, si por otro lado me siento derrotado por ella misma. Me gusta escuchar lo que me dice, es tan simpática y divertida. Desde que la conozco, siempre que me acuerdo de ella tengo sólo una sonrisa como respuesta. ¿Qué pensara ella de mí?
Quino

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domingo, 10 de febrero de 2013

Febrero 10, mes 10




Corazón obscuro,
corazón con muros,
corazón que se esconde,
corazón que está dónde,
corazón en fuga,
herido de dudas
de amor…
Silvio Rodríguez

Una idea feliz; terminé mi posgrado, una idea triste, la mujer que estoy enamorado no me invitó a su defensa de tesis. Eso me hizo pensar que no me quiere en su vida. Debo tomar mis decisiones y sostenerlas, si no me quiere en su vida; no vale la pena insistir en ella. Aunque, este día me invitó a una comida. Asistí. Fue muy lindo, y ella se veía todavía más linda. Entre nosotros dos había una distancia de varios poemas que le dije en silencio.
No sé qué escribir más. Nunca olvidaré este día con ella y con su familia. 


Quino

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jueves, 10 de enero de 2013

Enero 10, mes 11




I have dreamed thee too long,
never seen thee or touched thee.
But known thee with all of my heart.
Half a prayer, half a song,
thou hast always been with me,
though we have been always apart.
Dulcinea... Dulcinea...
…

Joe Darion

Ella mencionó que estoy desenamorando de ella. Ojalá fuera cierto, que este sentimiento es tan falso como la ilusión de cualquier persona que se encuentra enamorada. Una vez vi en la tv a un joven que seguía enamorado de una chica que había dejado de ver años atrás, de la trama de esta historia escribí en mi diario que él estaba enamorado de una idea pasada y no de la chica con la cual se reencontró. El sentimiento de amor es algo presente, pero dinámico, en movimiento constante, la relación puede avanzar de forma positiva o de forma negativa.
En mi caso, creo que es de forma positiva, debido a que entre más la conozco, más se incrementa mi sentimiento hacia ella, pero si esto es verdad, ¿por qué me hace daño? Mi problema es las veces que ella levanta sus muros y no sólo sus muros, sino que alista sus defensas para proteger la idea de la que sigue enamorada. No puedo juzgarla por eso, así como yo defiendo mi sentimiento, es natural que ella lo haga con el suyo. Me pidió, desde hace tiempo, que dejara fluir las cosas (con todo lo que eso pueda significar), sin embargo, me parece que ella no deja fluir las cosas, las más de las veces ella se escuda en las formas y modos en que su relación con él la hace feliz, y no dudo que así lo sea. El problema es que me hace recordar la situación tan desdichada en la que me encuentro, de esa situación en la cual nadie quiere ser o intentar ser feliz conmigo, aunque me diga que yo la hago sentir bien.
La última vez que me comuniqué con ella, me dolió tanto que averié la computadora desde donde le escribía. La azoté con el escritorio e interrumpí la conexión eléctrica de forma intempestiva, eso provocó freírle el BIOS y causar daños en el disco duro, creí que la Toshiba era muy resistente. Así, de esa manera tan estúpida de evitar un mayor dolor sentimental, destruí mis archivos no respaldados de los últimos meses: mis fotografías, mi música, libros electrónicos, entre otros archivos. Sin contar el mayor de los daños colaterales, el desdén hacía conmigo mismo.

¿Qué más necesito para desenamorarme de mí mismo?


Quino

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lunes, 10 de diciembre de 2012

Diciembre 10, mes 12



            …
Porque si con la pasión
algo contra mi amor digo,
es mi mayor enemigo
quien me concede la razón.
…

Juana de Asbaje

Dice Sabina que “amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño”. Tengo amor y estoy ciego, pero ¿le hago daño? Quién podría responder sino ella o un observador externo. En los últimos días, hace dos semanas, su implacable actitud para hacerme entrar “en razón”, me dejó herido. Sin embargo, ella misma fue quien me hizo sentir bien, un sábado al medio día y, por la noche, la caída fue tan violenta. Entiendo que esconda la extraña relación que tenemos, que esconda los sentimientos que tengo para ella, pero ¿esconder aquellos momentos en que la traté como la persona digna que es? Negar que no hemos dejado de comunicarnos, omitir que nunca me he aprovechado de aquellos momentos en los que no sabe qué hacer, de sus momentos de debilidad. Entiendo que me haga un sitio, que cerque mis sentimientos, lo que no entiendo es el trato de enemigo, como el enemigo de él, de sus familias. Lo he permitido, y quizás, como también dice Sabina “me basta con ser tu enemigo”. Es mi culpa por quererla de ese modo inexplicable. Ella, la mujer que amo y pienso todos los días, a veces tiene una mirada de páramo, como desolada, y es tan linda y dulce cuando destella un poco su sonrisa y emerge, inevitable, como un amanecer del principio de los tiempos. Será navidad, el tiempo más lindo para mí, aunque el frío me recuerda la agonía de mis abuelos, la calidad de la temporada me gusta mucho. Desde hace unos años tengo la costumbre de regalar algunos cuantos juguetes para niños en situación de desventaja, es el momento de una gloria anónima de saber que un niños tendrá un instrumento de imaginación.

PD. Todas estas noches me he ido a la cama escuchando “Ojalá” de Silvio y “Se equivocó la paloma” interpretada por Serrat.

PD. Dulce amiga, dulce amor, te quiero ver diamante.

Quino

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sábado, 10 de noviembre de 2012

Noviembre 10, mes 13


Las ondas tienen vaga armonía;
las violetas, süave olor;
brumas de plata la noche fría,
luz y oro el día;
yo, algo mejor:
¡yo tengo Amor!

                Gustavo Adolfo Bécquer

No sé qué decir, no sé qué escribir ni mucho menos qué hacer o qué pensar. Quise hacerme a un lado, quise dejarla en paz y ser sólo su amigo, pero no puedo. Quería besarle, sí quería hacerlo, pero quiero que ella también lo deseé, porque no quiero un beso robado, quiero besar su vida y su corazón con mis latidos, con mis brazos, con mi cariño. “¡Cuántas veces mi espíritu quiso volar hacia ti y quedó desalentado!” Dulce amor, cándida mujer, flor del cerezo, hermoso rocío del bendito amanecer. Sí te quiero, y no sólo eso, pienso amarte. Es el mes trece, de mi conteo en regresión de 18. No se ha extinguido el amor que siento por ella. Y sin embargo, ella tiene razón, cuando está bien con él deja de ponerme atención, ella admitió que era injusto, eso me hace sentir mal. Sé que no es malvada, como me lo acaba de decir y tampoco lo es aunque ella diga que siempre la hago parecer como la malvada. Esta semana aprendí varias cosas, además de ser el hombre más estúpido, soy un abogado material. Llevaré a juicio a un plaza comercial por maltrato a una de sus trabajadoras: ojalá mi esfuerzo sirva de algo, pero no actuaré yo directamente porque no tengo licencia para litigar.

PD: Deseo que no juegues conmigo, con mis sentimientos. Pero no sé, te quiero.

Quino

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miércoles, 10 de octubre de 2012

Octubre 10, mes 14



…
            Toda la eternidad está presente
            en esta hora muda
¡porque si tus palabras son a veces poemas,
tu silencio, sin más, es poesía!

                Jaime Torres Bodet

“Nadie vive la vida de otras personas” y el amor ajeno se contempla a la distancia. La última vez que la vi, no me di cuenta que yo sollozaba en el momento de hablarle. Ella consideró un berrinche infantil de reclamos (infundados). Tal vez no sabe que se derrumbó mi confianza cuando le hablé y puso esa expresión de molestia y desprecio, tuve esa sensación de exclusión que sólo quienes son juzgados. Era el preludio para dejarnos de hablar el domingo siguiente, hasta la fecha*. Le prometí que estaría allí para ella, aunque no me considera su amigo. La extraño y su ausencia no es alivio, espero que para ella sí lo sea. Siempre fue mi querida Dulcinea, imposible amor más allá de la razón. A veces me sumo en la ausencia de mí, otras veces en la resignación de aceptar su decisión. Lo que no olvidaré con los momentos en que compartí un poco de mi vida con ella, los más hermosos capítulos de nuestra convergencia de caminos. En esta entrada no quiero recordar algo particular de ella, todas las veces que la recuerdo o cuando recuerdo nuestros diálogos me hace sonreír y, luego, exclamo su nombre. Quisiera no haberle dicho nada de mis sentimientos y estoy seguro que confiaría en mí como amigo. Lo eché a perder por completo. De nuevo en la misma situación. Así le demostraré mi amor, dándole mi ausencia. ¿Cuánto tiempo necesitaré para olvidarme, no de ella, sino de mis sentimientos?

PD. Sigo pensando que: “Las flores son bonitas, no tienen necesidad de que les digan que lo son”.

* Adenda: Nos comunicamos, y esos breves mensajes fueron para mí un alivio, no sé de qué, todavía no sé, pero fue lindo. Ojalá pueda compartir más momentos así y ojalá sean para bien nuestro, al menos compartirle cosas bonitas y felices. 

Quino

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lunes, 10 de septiembre de 2012

Septiembre 10, mes 15




Compartimos sólo un desastre lento.
Me veo morir en ti, en otro, en todo,
y todavía bostezo o me distraigo
como ante el espectáculo aburrido.
…
Rosario Castellanos

Prosigo mi “terapia” lírica. Debo confesar que ha girado en mi cabeza el reconocimiento que ella hace de estar en el limbo conmigo. Tiene razón, no podemos ser amigos sin que exista esa extraña sensación de ser algo más. Hace poco más de un par de semanas la vi, pero también la vi con él, a pesar de su sonrisa, a pesar de que he dicho que me importa mucho que ella sea feliz, a pesar de eso; me siento mal. Tengo una envidia de que esté con él, tengo envidia de que nuestros amigos puedan interactuar con ella y yo no deba hacerlo ni pedirle que nos veamos. Me gusta mucho cuando cubre su boca cuando está a punto de estallar de risa, es como si tratara de contenerse. Me gusta mucho su sonrisa, ese patrimonio que surge cuando endulza sus hermosos labios. Recuerdo que hace un año deseaba que me acompañara en mi cumpleaños y, aunque compartí menos de cuatro horas con ella, el mejor momento fue cuando me regaló un abrazo. Pensé que no la vería ese día. Me gustaría tener la palabra precisa cuando ella me necesita, cuando ella está triste. Me gustaría actuar indiferente, como a veces lo hace conmigo. Si fuera más imparcial y me dejara de afectar que ella no esté bien, quizás pudiera operar mi estrategia, como escribiera Benedetti, mi estrategia “más profunda y más simple… que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites”. En la última semana terminaron las elecciones, pronuncié un discurso que a muchos gustó (a otros no) y anduvo por muchos lados en el twitter, me di cuenta por las menciones que se me hacía. Pero, no importa, de todas formas no puede afrontar mi situación sentimental.

PD 1. Sigo pensando que: “Las flores son bonitas, no tienen necesidad de que les digan que lo son”.
PD 2. Ya no te buscaré más.
PD 3. (Lo más importante es que) te quiero como sos.
PD 4. Lo que desgarró mi corazón, mis sentimientos, mi  fortaleza, mi justicia es saber que no soy confiable ni para tu familia.

Quino

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viernes, 10 de agosto de 2012

Agosto 10, mes 16



…
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y hundirte en mi pasión
mas si es en vano todo
y el alma no te olvida,
¿Qué quieres tú que yo haga,
pedazo de mi vida?
¿Qué quieres tú que yo haga
con este corazón?
…
Manuel Acuña

Aunque ya había dicho que me gustan sus gestos, creo que el siguiente no es un gesto de ella, sino una expresión tal vez involuntaria; cuando “Mi Amiga” entrecierra sus ojos como encandilada por el Sol como tratando de enfocar, me agrada cuando lo hace. Recuerdo la ocasión en que me la encontré en el cruce de unas calles del centro y me saludó con un “buenos días” y no sé si caminó más rápido o yo caminé lento, entonces ella se adelantó de tal suerte que no caminamos a la par, y ese episodio de mi vida lo recuerdo cada vez con el estribillo de “…te vi sin que me vieras, te hablé sin que me oyeras…”. Estoy en la ciudad de México, y me ha dado la nostalgia de cada tres años, de tener la sensación de no haber hecho lo suficiente para tener un mejor gobierno. Todavía hoy me siento triste porque no soy capaz de resistir la realidad de que ella ama a alguien más y que con él vivirá lo mejor de esta vida. No me siento aliviado, sólo quiero resignarme y guardar el amor y respeto que le tengo para mí.

Quino

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martes, 10 de julio de 2012

Julio 10, mes 17




…
Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!
…
Amado Nervo

De “Mi amiga” me gusta mucho cuando hace el ademán de asentar con la cabeza y cierra levemente sus ojos; recuerdo cuando me dijo que un viejo raboverde la había asustado cuando bajó del camión porque le hizo “como le hace el bistec cuando se está asando: ‘Sssshhhh’”; en mi trabajo, en la sesión especial de la Jornada Electoral y en la sesión especial del Cómputo distrital fui designado como el consejero suplente de la Consejera presidente, y por lo tanto conduje los actos de la autoridad en el Distrito; extraño de “Mi amiga” competir en la elaboración de la tesis, disfrutaba mucho jugar a quién termina más rápido la tesis; a veces me siento muy bien sabiendo que ella está con quien ama, pero otras veces me siento muy mal por haber arruinado mi relación con ella; la hice enojar mucho cuando le dije mi opinión respecto a cómo razonaba su voto.

Quino

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domingo, 10 de junio de 2012

Junio 10, mes 18


Hoy, 10 de junio de 2012, contaré 18 meses para probar la hipótesis que establece que en dicho lapso el amor se extingue. Yo supe que estaba enamorado de la que siempre nombro como “Mi amiga” un 30 de diciembre de 2010. El 30 de mayo se cumplieron 18 meses y la sigo amando. Sin embargo, contaré 18 meses, a partir de este momento, para probar la hipótesis a fin de que el día 10 de noviembre de 2013 pueda buscarla y comunicarle, de viva voz, lo que siento por ella hasta ese momento.

Entre tanto, publicaré para ella un fragmento de un poema cada mes, lo que me gusta de ella, lo que recuerdo de ella, las personas que he conocido, algo trascendental que he hecho; algo extraño que haya hecho y cómo me siento respecto de ella; además de alguna otra cosa que se me ocurra. Así hasta el 10 de noviembre de 2013. 18 meses; 18 meses; 18 meses.

Poema para Mi amiga número 1.
                …
Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadena.
…
Federico García Lorca

De “Mi amiga” me gusta mucho sus gestos, sobre todo los que hace con sus ojos; recuerdo mucho de ella, cuando la conocí por primera vez, antes de entrar a nuestra clase y dijo que la noche anterior se la había pasado mirando videos en Youtube; en diciembre conocía a la persona “A”, quien por alguna razón platiqué con ella y luego nos invitamos un café, cambió mi corazón a un ser más cristiano; le gané unas jugadas al Partido de la Revolución Institucional en mi trabajo; ayer me sentí muy mal cuando vi caer un señor que comenzó a convulsionarse en Plaza del Sol, corrí hacia él, cuando lo vi me recordó mucho a mi papá pues tenía la apariencia de un albañil por su vestimenta y la mochila con herramientas que llevaba, sólo puede llamar una ambulancia, inmediatamente después me llegó un mensaje a mi celular el cual aseguraba que había organizado una borrachera, el mensaje me lo mandó “Mi amiga”; me sentí triste por su sarcasmo que casi lloraba en medio de la multitud atenta al señor que convulsionaba a mis pies.

Quino