Si hubiera un poema para describir mi situación, no la de hoy, sino todas las veces que me ha ocurrido, seguramente este es un poema cuya inspiración fui yo ex-post y me describe cabalmente. Así me veré siempre diciéndole: “te amo como se aman ciertas cosas oscuras, / secretamente, entre la sombra y el alma” del mismo modo como “la planta que no florece”. Latente amor cuyo destino es un lecho de rosas mortuorio. ¿Por qué siempre me sucede esto? ¿Por qué me he de fijar en un corazón enamorado?
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
Pablo Neruda, 1959
Quino
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