Uno está enamorado cuando se da cuenta
de que otra persona es única.
Jorge Luis Borges
Estaba recordando que en mayo de 2010 tuve un conflicto con un par de mis amigos. Era un momento en que los gastos me habían consumido, al grado tal que solo podía darme el lujo de tomar un trasporte y regresar caminando, como lo debía hacer varias veces de la biblioteca a la casa haciendo casi dos horas a pie.
Entonces llegó mayo y cierto día, asistimos al Tribunal Superior de Justicia para reunirme con unos amigos con la finalidad de participar en una conferencia. Para esto, en una reunión previa les pedí que me acompañara a unos eventos gratuitos del Festival Cultural de Mayo que se lleva todos los años en Guadalajara, les mostré un programa de los eventos gratuitos, pero sus agendas no pudieron coincidir. Al menos eso no me dijeron.
Quienes conocen Guadalajara saben que el Teatro Degollado está a un lado del tribunal. Después del evento en el tribunal me pidieron que los acompañara al teatro y, bien feliz creyendo que iríamos a un evento. Vaya inocencia. El caso es que acudieron para comprar unos boletos para asistir a una de las funciones donde se presentaría una orquesta sinfónica. Yo creí que me invitarían, pero no. El par de amigos invitaría a un par de amigas, a espaldas de sus respectivas novias. Ustedes preguntarán, ¿qué tiene de malo? No tendría nada de malo salvo que sabía, y de viva voz, que ellos pretendían más que una simple salida nocturna al teatro.
Entonces había dos cosas que me molestaron. Una, que despreciaron acompañarme a un evento gratuito y, dos, que sus novias son también mis amigas, y me molestó la forma en que ellos se dan el lujo de abusar de la fortuna de contar con una persona que los ame. Mi molestia fue subiendo de tono. Como sé más de música clásica que ellos –de hecho ni les gusta– comencé a alardear que ni ellos ni ellas apreciarían la música que se interpretaría; algunas obras de Mozart.
Después, aunque no sé si lo hice por mi molestia personal, les enfrenté diciendo que debían honrarme y llevar a sus novias que sí son su novias. El caso es que no lo hicieron. Olvidaba que les hablaba al par de amigos que usa todos los medios, cualquier medio, para andar con más de una mujer. Opté por retirarme a mi casa en parte porque también debía irme caminando. De ellos he recibido tantos consejos para este misterioso asunto de invitar a salir a una persona que me parecen tan deleznables, más bien faltos de ética, que nunca los he puesto en operación.
Mis estrategias y tácticas para salir, o intentar salir con alguien, son siempre fallidas. Pero tengo la conciencia que nunca utilizaré a una persona, y sobre todo sí es la que amo o la que tengo como amiga, para utilizarla como un medio para satisfacer algún tipo de ego masculino. Eso no es lo mío.
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