domingo, 10 de abril de 2011

No siempre es sobre el amor

Me acordé cuando trabajaba para un órgano constitucional autónomo. Mi jefe inmediato superior, ahora uno de mis mejores amigos, me abordó en un tono inquisitivo: -ya sé por quién vas a votar. Nunca te niegas para ayudar a cualquiera de tus compañeros, siempre andas proponiendo estrategias de juegos cooperativos...
En tanto enlistaba las cualidades que según él me describía, yo estaba entre sorprendido y asustado diciéndome; -ya me van a correr, descubrieron que no son imparcial y que no soy objetivo (sí por subjetivo entiendo a alguien que actúa en consecuencia de sus valores). Imparcialidad y objetividad; dos valores que debíamos cuidar por mandato constitucional. Claro que yo estaba equiparando el plano personal con el institucional al relacionar mis creencias con la definición de mi voto en la elección de 2006.
Por supuesto, no me despidieron por profesar valores cooperativos propios de una socialdemocracia. Todo lo contrario. Mi jefe inmediato también había definido su voto en el mismo sentido. Desde entonces somos amigos y de él siempre ando aprendiendo muchas cosas: aprendí desde hermenéutica jurídica hasta los pasos para construir una defensa penal y un juicio mercantil. Yo siempre aprendo de las personas; por eso valoro mucho la amistad.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario