jueves, 10 de noviembre de 2016
martes, 28 de junio de 2016
Place de la République
Que j'ai voulu prendre le plus grand risque.
Un soir qui m'a rendue bien triste.
Un soir qui m'a rendue bien triste.
Place de la République
Que j'ai voulu prendre le plus grand risque.
Un soir qui m'a rendue bien triste.
Un soir qui m'a rendue bien triste.
martes, 10 de mayo de 2016
Ella también me quiso
“Cuando estás cerca de mí, me
enamoro de ti”. Quizá esto que he leído no se refiere a mí o a [¿nuestra?]
situación. Tal vez no lo imaginas, pero afirmar que no quiero hablar contigo es
una parte de mi propia razón la que se impone, porque en realidad me duele
mucho y es bastante triste, tan triste como en este momento que me tienes en
una espiral de la tragedia. Mi determinación de no buscarte ni hablarte (pese a
mi incapacidad de no dejar de pensarte), es porque el poco tiempo que me
destinabas me hacía afianzar el amor que he llegado a sentir por ti.
No importa lo que haga, o mejor
dicho: lo que me haya esforzado en hacer o en cambiar de mí, nunca pude hacer
que cambiaras de opinión ni siquiera cuando estabas con el que te pisoteaba. ¿Qué
puedo hacer más en este momento? Sólo alejarme de mi amarga derrota.
¿Y siempre nos quedamos a un paso?
Ayer [re]leí un verso de Neruda:
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
[…]
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
Me hizo pensar en ti, como si
fueran pocas las veces que a lo largo del día no pensara en ti. Pero yo siempre
te quise y todavía sé que te quiero.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos
árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ayer que [re]leí un verso de
Neruda me puse a llorar, sin pensar en nada más. Tantas veces te dije: “te
quiero”, la única vez que logré tomar tu mano te pedí que te quedaras
conmigo para toda mi vida, o todas las veces que te ofrecía una cita en serio y
todas las otras veces que intenté besarte y no logré hacerlo.
Sí tengo idea de lo que yo puedo
despertar en ti, y es por eso que me alejo de ti, porque creo que no lo dejarás
por mí. Por la misma razón que me equivoqué y no tuve el valor de confiar en ti
y dejarla para irme contigo aquella vez que los astros conspiraron para mí
fortuna.
Mi alma no se contenta con [haberte] perdido.
Aunque éste sea el último dolor que [me causes],
y éstos sean los últimos versos que yo [no te] escribo.
Cuando estas cerca de mí, no me
haces daño. Provocas que vuelva a enamorarme de ti, Gaby.
sábado, 6 de febrero de 2016
Estrellas
Nos detuvimos un momento en medio de ninguna parte por la carretera, para notar el cielo repleto de estrellas, sin nada que marchitara su encanto eterno y tan fugaz por que no puede retratarlas. Y me puse a pensar en ti. Ojalá las hubieras visto conmigo, sé que no podré describirlas, pero tal vez sobren oportunidades de mirarlas de nuevo y juntos, y que guardes para ti lo indescriptible.
Tu no, nada, en ningún tiempo
Tu no, nada, en ningún tiempo
sábado, 30 de enero de 2016
5 años, 27 días y un par de horas
"Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes"
5 años, 27 días y un par de horas después que aparecimos en nuestras
vidas me dijiste: sí. Que sí, que mis días tendrían tus noches, tu cielo mis
estrellas y, de hoy en adelante, me dejarías cocinarte los domingos aunque tú
prefieres salir. Interminable verano de amor nos prometimos, hasta el invierno
de nuestro tiempo.
Siempre juntos como libros separados en orden decimal, pero por fin
juntos después de todo, a pesar de todos. Tomé tu mano de seda, me junté con
tus dedos largos, acaricié tu cabello de jazmines y besé tus labios cereza. Ungimos
el día con los oleos del amor, me pediste cumplir mis promesas: ir al cine los
miércoles, comprar libros al final de la semana, leerlos en interrumpidos
lapsos para observar nuestra gloria de amor. Nuestras citas en el templo de la
Misericordia, paletas de Chocomilk en la calle Esparza. Vacaciones en Pátzcuaro
y ponencias en el extranjero.
Nuestra vida resuelta entre el diván y las flores visitadas por las
mariposas amarillas, los rayos de luz sobre nuestra mesita de noche. Todo
quizás en una vida paralela.
lunes, 7 de diciembre de 2015
El paso siguiente
Los besos por escrito no llegan a su destino,
se los beben por el camino los fantasmas.
F. Kafka
Ha leído un libro, uno de aquellos que compró en la feria del libro.
Los mismos pensamientos que muy a menudo tiene sobre ella lo han dejado leer
solo tres páginas: La historia de una mujer que desaparece y lo difícil que es
ocultar lo que se siente por ella. Le ha calado y se ha puesto a escribir estas
líneas. Lleva días esperando contestar, se ha resistido porque es un ciclo que
camina sin llevar a ningún lado. Le arrancó las alas… ¿le arrancó las alas?
Ella no lo busca, no porque no quiera, aunque le hace falta. También siente
un vacío sin ella. Él lo niega en cada momento, se lo niega a sí mismo. No
puede olvidar la última vez que la sujetó con firmeza de la mano, en medio de
aquel centro comercial, en medio de otras personas que no se daban cuenta de lo
que acontecía. –Quédate conmigo–, le dijo sosteniendo su mano y ella alejándose
con el frío recorriendo su cuerpo.
Unos días después, el tiempo suficiente para ajustar los 5 años, 27
días y un par de horas desde que se conocieron, decidió lo que para ella era inevitable:
tal vez el paso siguiente. La propuesta que cortó sus alas. Se dio cuenta de lo
terrible que era cuando de ella brotaron las lágrimas. –Nunca la vi llorar por
mí– pensó. Pese a esto, él quiso besarla, y le pidió que se quedara con él. No
quería hacerlo, pero era el paso siguiente.
Los días que pasaron y todavía hoy, ha evitado el encuentro. La ha
visto a metros de él, en el pasillo, al bajar las escaleras, en la cafetería,
en el estacionamiento, con la duda de haber hecho lo correcto. Se ha quedado
muchas veces con el corazón apachurrado que ahora se lo apachurró a sí mismo.
No hay peor distancia que la del corazón.
Tal vez un día la busque, un día que sea tarde para ambos. Sí, te
extraña, sí me haces falta.
jueves, 26 de noviembre de 2015
domingo, 20 de septiembre de 2015
Te amaré
Te amaré
Lento desde hace siglos,
remoto -nada hay detrás-,
lejano, lejos, desconocido.
No fue nada
fácil, nada fácil decirte buenas noches y que te quería la noche anterior a ese
día. Había pasado la semana completa en busca de un equilibro entre mi amor que
resiste y tú. Pensé que tiempo atrás lo había resuelto. Que sería tu amigo, que
tendría la mente fría para alojar en mi interior lo que en verdad me llama a
ti. Que bien podría recordarte de vez en cuando lo mucho que me gustas y que no
es la amistad lo que me mueve contigo. Que si te busco es porque quiero que
seas mi pareja (así: quiero que seas).
Soy esa paloma
que se equivocaba. Pero, cómo lo has relatado, no es que me equivocara sobre lo
que siento por ti, sino en no aprovechar para mí esas oportunidades, por más encriptados,
para pedirte que te quedarás conmigo. No sé cómo resuelves que no serías feliz
conmigo como pareja. Yo no puedo adivinarlo ni por revelación. Sólo que me
esforzaría por hacerte la mujer más feliz, no del mundo, pero sí para tu vida.
Cuando estuve
frente a ti, en esa calle, y notando que no me buscabas con la mirada, había pensado
en ir a tu lado a ver si, por alguna extraña razón, me pedías que no me fuera
de tu vida. En medio de esa calle, con todos esos automóviles, hacer eso era lo
que justamente me habías pedido: que me cuidara. Correr tras de ti para que no
te fueras de mi lado, lo había hecho tantas veces y así me sentí muchas veces
al despedirnos.
Todos los días he
pensado en ti: 5 años, 27 días y un par de horas desde que te conocí e hiciste
de mi vida el futuro que quise para mí. Todos los días esperé saber de ti,
porque estoy infinitamente loco por ti. Cada día esperé que estuvieras bien,
porque eso me hace feliz, aunque son contados los días que pasé contigo. Y nunca
pude besarte y así me tocará vivir. Vivir sin ti y cuidándote aunque sea
pensando que estás bien.
Me equivoqué en
no irme contigo cuando estabas lista. Todavía hoy siento que me equivoco con
esta decisión. También me quedo con las ganas de hacer muchas cosas a tu lado y
contigo. Espero que seas digna del amor que trato de romper.
Te amaré.
“Los besos que
perdí, por no saber decir: te necesito”
Pd: Quédate
conmigo.
viernes, 13 de marzo de 2015
Soneto XXII
Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras sólo el aroma de los cereales que amo.
Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angol, a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto
mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.
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