Tu amigo Joaquín.
sábado, 7 de febrero de 2015
domingo, 30 de noviembre de 2014
La otra copa de vino
sólo entonces pensó en ella
eligiéndola
y sin dolor
sin desesperaciones
sin angustia y sin miedo
dócilmente empezó
como otras
noches
a necesitarla.
miércoles, 29 de octubre de 2014
Ahora
Sorprende que uses esa expresión.
Cuando salía de mí reclamabas exigiendo que no usara el pronombre de primera
persona en plural. También sorprende que justo ayer me hiciera esa pregunta en
un ejercicio de sinceridad. No supe responderme. Sé que te extraño e
inmediatamente me desdigo como esperando cambiar mi actitud.
Tampoco sé si te amo, pero te
quiero. Sé que ambos hemos cambiado, de algún modo hemos cambiado. Una vez me
preguntó si aun pensaba en ti. La puse triste cuando mi expresión, más que mi
respuesta, cambió al decirle que te extrañaba. ¿Qué expresión habré puesto?
También me quedé con la idea que no me querías en tu vida. Así fue como
sobrellevé mi vida sin ti.
La experiencia contigo es que no puedo
confiar, porque siempre lo elegiste a él. Siempre, o él o tú, volvían. Te veía,
leía, sentía tan segura que todo en mí fue naufragio. Puse mi amor en un
escaparate y me dediqué a mi negocio. Negocio que me llevó a muchos lados y
personas. Quise ser feliz y logré hacerlo por cuenta propia.
Ahora, no me siento bien.
Joaquín
Derechos Reservados ©
2014; Ley Federal del Derecho de Autor: véanse en especial artículos 3°, 4°,
5°, 11, 12, 13 y 17 de la misma ley. Estados Unidos Mexicanos
sábado, 25 de octubre de 2014
Seis meses
Sobre el pasillo hojas crujían envueltas en la
sombra, no tenía idean de cómo llegaron. El viento que rechifla deslizándose
por la pared del edificio era una buena hipótesis. Una puerta, diecisiete escalones
nivel por nivel, una puerta, una puerta, el tungsteno de la ciudad se cuela por
la pared donde se desliza el viento y penumbra. El cielo de Monet sobre la
avenida, sobre la fuente de La Normal. Smog, ruido y pesado aliento de ciudad
en las misteriosas viviendas del centro de Guadalajara.
De pequeño siempre creí que al centro sólo se venía
cada mañana del 16 de septiembre, a las compras de la Parisina, para huir de
los portales al insoportable olor de las donas en aceite de coco, para estar en
el regazo de mi madre que me llevaba a comer al desaparecido Mercado Corona o
para ir a la lucha libre en las cercanías de Obregón. Por su puesto, pensaba
que nadie vivía en el centro y todos los camiones no iban a él sino para
regresar a la periferia. El adoquín rojizo y blanquecino sirve también de suelo
para quien compra la merienda de quien amanece en el viejo centro. Ahora lo sé.
Vivir sin la familia y la triste distancia de
quienes, sin serlo, te dicen papá. Supe valorarlos todavía más, a mi padre
sobre todo quien para dirigirse a mí habla de usted cada vez que los visito,
como si salirme de la casa le haya dolido en el orgullo. Dejé la casa, no el
hogar. También mi padre tomó rumbo a esta ciudad de la pequeña porción de
tierra purépecha donde creció sin más educación que la recibida en dieciocho
años y con más sabiduría de los trabajos con mi abuelo en las casonas de adobe
y tejas, en la experiencia de la capitanía de puerto y en el pastoreo de vacas
en el cerro a penas asomado el Sol, bebiendo agua del rocío en las plantas.
Despertar en el suelo sin tener alimentos, amagarse
en mezclilla o en algodón y poliéster cuando hay junta o clases por la noche. Estrechar
la mano de un presidente derrocado, un líder de partido, ex candidatos,
directivos de Twitter. Bases de datos y códigos entre varianzas y tablas de contingencia,
GPS y representatividad geográfica de la muestra, un amor e incontables horas en
el computador, las reuniones, los galletas de la máquina y el café en INTEL, la
vida tendida en una silla neumática, trabajar en la madrugada para los enlaces
en China. Tamales en Circunvalación, dulces en la tienda de París, fruta picada
de Lope de Vega, gorditas de chicharrón en Lerdo de Tejada, las ensaladas en
Centro Magno y los pastes en Juárez.
Vivir en el centro y no pasear en él: las idas al
Walmart en Patria o el Aurrerá de Chapultepec, el Soriana de Colón, 35 minutos
caminando a la casa donde duermo y mi hogar en la Estancia o en el Zalate. La
vista magnífica, por un lado el centro, por el otro, muy lejos, lo árboles de
El Centinela, el escritorio dará al ventanal hacía la avenida, la copa de las
ceibas me distraerá. Los motores; cambios de velocidad; el dual y el claxon son
los efectos perniciosos de mi ideal.
Una mesa, dos sillas; el comedor. La alacena, una
bolsa tejida, el fregador y una parrilla, tres platos, tres vasos, dos cazuelas,
una de barro pesado; la cocina. Un clóset, una mesita, dos bancos, cobijas
sobre el suelo; el dormitorio. Vivir al día en seis meses. Pagar la renta, vivir sin ti y seguirás con él.
Joaquín
Derechos Reservados © 2014; Ley Federal del
Derecho de Autor: véanse en especial artículos 3°, 4°, 5°, 11, 12, 13 y 17 de
la misma ley. Estados Unidos Mexicanos
martes, 30 de septiembre de 2014
Sobre el diván
Sobre el diván dejé la mandolina
y fui a besar la boca purpurina,
la boca de mi hermosa Florentina.
y fui a besar la boca purpurina,
la boca de mi hermosa Florentina.
Y es ella dulce y rosa y muerde y besa;
y es una boca rosa, fresa;
y Amor no ha visto boca como esa.
y es una boca rosa, fresa;
y Amor no ha visto boca como esa.
Sangre, rubí, coral, carmín, claveles,
hay en sus labios finos y crueles,
pimientas fuertes, aromadas mieles.
hay en sus labios finos y crueles,
pimientas fuertes, aromadas mieles.
Los dientes blancos riman como versos,
y saben esos finos dientes tersos,
mordiscos caprichosos y perversos.
y saben esos finos dientes tersos,
mordiscos caprichosos y perversos.
R. Darío
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Y si vivieras conmigo
Y si vivieras conmigo, te dejaría cartas debajo de la almohada. Sé que no te gusta la soledad y que también te gusta leer. Eso te ayudará con ambas cosas.
Jaime Sabines
domingo, 17 de agosto de 2014
Entre tú y yo me alegra algo...
domingo, 3 de agosto de 2014
sábado, 5 de julio de 2014
El amor imposible
“Todas las personas tenemos un amor imposible…” Sí, ella había escrito
así alguna vez, así lo recuerdo. Dialogar con ella siempre me dejaba lecciones.
Absolutamente no sabía nada de la vida y fue ella quien me acompañó 1,346 días,
192.29 semanas, 44.87 meses o 3.69 años hasta el 28 de abril de 2014, cuando por
fin me di cuenta que era un estorbo para ella. Me sentí francamente decepcionado.
Me tenía miedo. Después de todo, era cierto, me aferraba a ese imposible. Poco
menos de ese lapso de tiempo, ella fue el amor que me gustaba. Hasta que hice
exactamente lo que ella me pedía: que me fijara en alguien más, porque lo
nuestro, corrijo, porque lo mío era imposible.
Me faltó humildad para aceptar la situación, me faltó valentía para
dejarla seguir sin mí. No importa, siempre procuraba que estuviera bien. La
quise bien, con la poca inteligencia sentimental que me tuve. Me moría de ganas
de que ella sintiera algo por mí. Sin embargo, nada de esto vale ya, porque
sucedió lo que ella dijo que sucedería; alguna mujer estaba hecha para mí.
Así fue. La persona que me daba consejos y ánimos para defender lo que
sentía por ella. La mujer que con sus palabras revertía parte de mi tristeza,
aquéllas que me fortalecía y protegían. La mujer que defendí en cada etapa
convulsa de su vida, sin esperar nada a cambio sino por el mero vínculo de
nuestra amistad. Aquélla que me rechazó y me pidió que fuera solamente su amigo
cuando le revelaron mis nuevos sentimientos hacía con ella. La mujer con la que
ahora construyo la felicidad con una familia planeada y cultivada.
Yo soy “yo”, ella es “ella”, con alegría, con amor. La reafirmación de
nuestras personas nos permite cobijarnos en amor. Porque en “nosotros” se
diluye el individuo (qué va, soy un liberal en todo el sentido político). Sencillamente,
la quiero porque sos. Es así la dialéctica del amor.
Hoy no tengo ninguna duda, me quiero con ella.
PD: Los pactos deben ser cumplidos. Gracias por haber sido el amor de mi vida, pero, como te dije un día, sigo pensando que él hará un pequeño esfuerzo y volverás con él: un ramo de flores bastará.
jueves, 5 de junio de 2014
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